diumenge, 22 d’agost de 2010

Yihad musical



Esta noche miraba uno de aquellos documentales sin personalidad que hacen últimamente en el Sputnik (programa de actualidad musical y documentales que ha educado una gran masa de gente en Catalunya durante las dos últimas décadas). Evidentemente, el documental era sobre la música que se hacía antes, y más concretamente durante los 80. Hablaban del post-punk y de la new wave alemana, y el documental giraba entorno a grandes grupos como The Clash, Sex Pistols, Gang Of Four, Devo o DAF, y de como había degenerado todo el mensaje y fondo de aquella cultura/movimiento.

Cuando acabó el documental me puse a pensar en la década que estamos a punto de pasar, o que ya hemos pasado... en fin: lo que ha dado de sí la música desde el 2000 hasta hoy. A nivel personal, pienso que ha ido bien: mucha música, muchos grupos y mucha calidad, el problema es encontrar lo bueno. Pero como para hacer un documental de la década? No se... los 90 aún tenían el brit pop, la electrónica para masas... Pero, que podemos destacar de esta década, que no sea el camino musical que cada uno ha elegido? Una especie de Yihad musical.

Hace poco discutía con un amigo sobre la música actual, y no sabía que contestarle. Una persona que habrá comprado 10 cds en toda su vida y habrá ido a 1 concierto, que le da lo mismo tragarse todo el día una radio-fórmula, me decía que ya no hay grupos como los de antes, que llenaran estadios y que enloquecieran a la gente. Que le nombrara algún grupo actual que consiguiera hacer como los Beatles... Yo no podía decir nada porque antes le tenía que hacer ver lo que ha significado la música para las distintas generaciones, es diferente. Que las revoluciones y el cambiar el mundo han funcionado más bien poco, pero que las ganas de hacer música siguen más vivas que nunca.
Con esto solo quiero hacer ver lo difícil que será, en el futuro, hacer un documental de lo que significó musicalmente la primera década del 2000. De tal manera, queda en evidencia el modelo de documental musical al cual nos tienen acostumbrados los medios. Pues algo tendrá que cambiar para explicar con claridad el valor de la música en los diez últimos años. Personalmente defiendo el valor personal en lo que escucha cada uno, y en los sacrificios que se tienen que hacer. En esa lucha para encontrar su música. Y así convivir o formar parte de la generación shufle o random, aquella que escucha aleatoriamente las canciones de su mp3.

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